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Las primeras 48 horas después de una citación a descargos
Lo que haces apenas recibes la citación pesa más que lo que alegues después. Esta es la ruta de los dos primeros días.

Primero: confirma los términos
Antes que cualquier otra cosa, identifica la fecha de notificación y el plazo que corre desde ese momento. Los términos disciplinarios no se suspenden porque estés de servicio, de vacaciones o incapacitado. Un vencimiento no se recupera después con argumentos, por buenos que sean.
Segundo: pide el expediente completo
No respondas sobre lo que crees que te están imputando. Solicita copia del expediente y léelo entero: el informe que originó la actuación, las pruebas que ya obran y la calificación provisional de la conducta. Muchos descargos fallan porque contestan una acusación distinta de la que realmente se formuló.

“El uniformado llega al proceso disciplinario solo, sin saber qué firmar ni cuánto tiempo tiene. Esas primeras horas deciden buena parte del resultado.”

Álvaro Peláez
Profesor y fundador de D-Pol
Tercero: asegura la prueba que se borra
Las grabaciones de videovigilancia, los registros de los sistemas y las minutas tienen tiempos de conservación limitados. Si algo de eso favorece tu versión, pídelo por escrito de inmediato. Es la diligencia que más se lamenta cuando se hace tarde.
Cuarto: no firmes versiones apresuradas
Una versión libre rendida sin preparación se convierte en el eje del proceso. Tienes derecho a conocer la imputación y a preparar tu defensa; ejercerlo no es obstruir nada.
Lo que no debes hacer
Responder desde la rabia, firmar lo primero que te pongan al frente o confiar en que el asunto se va a caer solo. Tampoco dejar que una agencia que te descuenta por nómina presente un escrito genérico sin haber revisado tu caso. Si estás dentro de esas 48 horas, consúltalo hoy.

